Escrito por: Mónica Olarte, Gerenta de Proyecto Biofincas.
La roya del café, una enfermedad causada por un hongo que afecta las hojas de la planta, reduce su capacidad de fotosíntesis y puede provocar pérdidas severas en la producción, se ha convertido en uno de los ejemplos más visibles de cómo biodiversidad, rentabilidad y resiliencia están profundamente interconectadas en la caficultura.
Pero más allá del impacto agronómico, la roya revela una pregunta de fondo: ¿Cómo acompañar a las familias cafetaleras en una transición que no solo recupere la producción, sino que también fortalezca sus medios de vida y los ecosistemas de los que dependen?
Las cifras reflejan la magnitud del desafío. En la gran crisis regional, la roya afectó el 53% del área cafetera y se asoció con pérdidas cercanas a USD 500 millones. En México, entre 2012 y 2016, las pérdidas de cosecha alcanzaron el 50%.
Hoy, los costos de producción promedian MXN 20.288 por hectárea y pueden escalar hasta MXN 29.868, mientras que el ingreso anual promedio de los hogares cafetaleros es de MXN 89.181, con cerca del 65% proveniente del café.
Renovar no es solo volver a plantar.
Entre plántulas y paquetes tecnológicos, la presión de reinversión puede superar los MXN 11.000 a 21.000 por hectárea, sin contar el período improductivo ni la adopción de nuevas prácticas más sostenibles.
Es aquí donde la conversación deja de ser únicamente agrícola y se vuelve también financiera.
En el marco del trabajo del consorcio BioFinCas, en Chiapas junto a Pronatura y NUUP, profundizamos en cómo estos desafíos se viven en territorio y qué tipo de respuestas pueden realmente acompañar esta transición.
Una de las formas en que abordamos esta complejidad fue a través de la cocreación de un juego con Thünen, construido junto a las comunidades cafetaleras para explorar las interrelaciones entre rentabilidad, biodiversidad y resiliencia. Más que una herramienta puntual, este ejercicio refleja cómo el consorcio está explorando nuevas formas de traducir sistemas complejos en decisiones concretas.
Este proceso continuó en Ciudad de México, en el Taller de Inicio del Instituto de Medio Ambiente y Seguridad Humana de la Universidad de las Naciones Unidas UNU-EHS, orientado a la formulación de una estrategia de resiliencia para la cadena de valor del café en el país.
Desde Fundación Capital, identificamos aquí un punto crítico de acción: cómo diseñar soluciones financieras que no solo respondan a la urgencia productiva, sino que también acompañen transiciones sostenibles en territorios donde las familias cafetaleras enfrentan condiciones de alta presión económica y climática.
Esto implica ir más allá del acceso al crédito, incorporando herramientas que acompañen la gestión del riesgo, incentiven prácticas sostenibles y fortalezcan las capacidades que las organizaciones ya tienen para canalizar servicios de manera efectiva.
Porque la roya no es solo una enfermedad del cultivo. Es una señal de que los modelos actuales necesitan evolucionar, y de que las finanzas tienen un rol clave en esa transformación.
La conversación continúa.
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