Escrito por: Christoph Baker, Asesor Sr. en Cambio Climático y Raquel Maestro Salmoral, Líder de Comunicaciones Estratégicas de Fundación Capital.
Comencemos con la palabra acción. Indica la voluntad de transformar, de participar en actividades y movimientos pro-positivos que busquen un impacto.
La acción requiere entusiasmo y creatividad; una mentalidad abierta a la innovación y el compromiso. Significa atreverse, asumir riesgos y desafíos para alcanzar respuestas tangibles a las implicaciones del cambio climático. Pero también es un llamado a imaginar un futuro posible y regenerativo.
Los desafíos
Los campos de aplicación de la acción climática son diversos. Para una organización como Fundación Capital, ya profundamente arraigada en realidades territoriales, la acción por el clima debe responder a las necesidades y desafíos tanto de las personas participantes, como de los ecosistemas. Pero no hay verdadera Acción Climática sin trabajar el ecosistema como un todo: desde los seres más pequeños en la parte baja de la cadena trófica hasta los que están arriba. Esto implica que Fundación Capital no se enfoca en productos o en metas aisladas, como la simple reducción de CO2. Nos interesa trabajar con todo el ecosistema para obtener resultados como el aumento de la biomasa y la biodiversidad equilibrada. Solo se protege y se multiplica la vida trabajando con todo el sistema.
La acción climática exige un serio cuestionamiento de la visión económica del mundo.
No se trata simplemente de definir e implementar pequeños proyectos “verdes”, sino de alterar el estado de las cosas. Es necesario un nuevo enfoque: repensar y transformar el sistema económico actual, el statu quo que ya no es viable. Necesitamos cambiar de rumbo y adoptar un enfoque verdaderamente innovador.
El primer desafío es la descontaminación mental. Necesitamos reconfigurar la escala de valores y prioridades en cada persona, alejándonos de la ley del más fuerte para acercarnos hacia una visión más inclusiva, ecológica y humana. Esta transformación debe empezar a nivel individual.
Siguiendo con la propuesta de Daniel Christian Wahl, las culturas regenerativas son aquellas que se adaptan a las condiciones locales y que buscan regenerar los ecosistemas y las comunidades, no explotarlas. Este enfoque implica un profundo cuestionamiento de nuestros valores y creencias, y una colaboración para co-crear soluciones sostenibles y resilientes.
Fundación Capital está inmersa en la vida cotidiana de los territorios y de las personas participantes de los proyectos, dialogando con las comunidades locales, confrontando ideas, soñando con futuros mejores, y aprendiendo de la sabiduría tradicional. Empeñados en adoptar un enfoque integral, buscamos abarcar desde las dinámicas locales hasta la incidencia en políticas nacionales e internacionales, colaborando con autoridades, instituciones, emprendimientos e iniciativas locales. La participación en acciones globales por la justicia social y ambiental es crucial para amplificar la voz de aquellas personas y organizaciones que tienen tanto que aportar.
El exceso de CO2 y la crisis ambiental no se resolverán con tecnologías verdes aisladas que beneficien ciertos negocios. Necesitamos trabajar en los territorios con todos los actores, minimizando agresiones y buscando más vida y menos violencias.
Es importante promover un modelo económico diferente del dominante, basado en los territorios, el emprendimiento local, la descarbonización, el aumento de la biodiversidad, la agricultura ecológica, la pesca sostenible y responsable, la reducción de la contaminación (especialmente la contaminación plástica), la promoción del turismo ético y ecológico, la sensibilización ambiental, la creación y participación en redes educativas y cooperativas que promuevan soluciones locales y sostenibles, etc. Es decir, un modelo centrado en laregeneración de ecosistemas completos y en la calidad de vida en los territorios.
Estas acciones deben ir acompañadas de herramientas y metodologías que midan el impacto en los ecosistemas. La ciencia y los datos son esenciales para mostrar avances, pero solo si se enfocan en lo que realmente importa:la vida.
¿Por dónde empezar?
Desde Fundación Capital, es fundamental dedicar tiempo ainvestigar y analizar los ecosistemas donde trabajamos, para identificar redes y programas que nos permitan aprender y experimentar nuevos enfoques que aborden la crisis climática. La conciencia y el conocimiento sobre la crisis ecológica global deben ser una prioridad.
Es igualmente importante reconocer que no estamos solos. Fundación Capital busca socios porque sabemos que solos no lo lograremos. No queremos ser solo ejecutores de proyectos de mitigación; queremos serco-autores de cambios ecosistémicos duraderos que generen transformaciones virtuosas. Necesitamos financiadores que inviertan en un futuro diferente para todos los seres vivos.
Buscamos identificar socios, redes y programas actuales o nuevos a nivel territorial de base, donde podamos contribuir con nuestro conocimiento y experiencia y, a su vez, aprender y experimentar nuevos enfoques para abordar los cambios climáticos, generando alianzas con aquellos que desean una transformación real.
La conciencia y el conocimiento sobre la crisis ecológica planetaria deben ser una prioridad.
Como organización, necesitamos ser más competentes en los temas clave en cuestión: desde la contaminación, la destrucción de la tierra y la pérdida de biodiversidad, hasta el aumento de las temperaturas y del nivel del mar y la destrucción de hábitats naturales.
De igual manera, debemos conocer y valorar las múltiples respuestas e iniciativas proactivas que ya están en marcha por parte de las personas, asociaciones, organizaciones, empresas públicas y privadas, y que buscan reducir el impacto del cambio climático y orientar la vida hacia actividades humanas más respetuosas con la naturaleza. La acción climática incluye un esfuerzo colectivo, y requiere un enfoque holístico que, movilizando a todos los actores y socios posibles, integre la equidad de género; la justicia social; el bienestar económico en un marco de equilibrio ecológico; la reducción de la violencia humana y de los conflictos; la participación de todos los sujetos presentes en los territorios, incluidos los inmigrantes.
Todo esto forma parte de la visión, la misión, los programas y las actividades de la organización.
Los primeros pasos
Para caminar hacia estos objetivos, Fundación Capital debe posicionarse claramente en su compromiso con la acción climática. No debe verse como una nueva carga de trabajo añadida a las actividades actuales, sino que debe trascender los programas y proyectos que guíen todas nuestras acciones.
Este enfoque requiere de un equipo especializado de colegas para asumir, coordinar e impulsar los distintos desafíos y esfuerzos por el clima (como se ha enumerado anteriormente), trabajando en estrecha colaboración con las oficinas de terreno (Colombia, México, Paraguay, Mozambique…) y los programas existentes que ya están activos en estos temas (Biofincas, Eco-comercio en la Amazonía, Red Safin).
Es necesario que el equipo cuente con experiencias de campo de primera mano. Estas vivencias no sólo fortalecerán nuestra comprensión de las realidades locales/territoriales, sino que también abrirán las puertas a nuevas alianzas estratégicas y oportunidades de financiamiento. Estas experiencias también pueden ayudar a descubrir nuevos socios y donantes potenciales.
Finalmente, debemos definir y consolidar nuestras herramientas de comunicación dentro de Fundación Capital, para generar mayor conciencia y conocimiento sobre los problemas y desafíos del cambio climático.
Nuestros colegas deben ser los principales embajadores de esta causa, alimentándonos continuamente de su entusiasmo y su actitud proactiva, para que sean actores del cambio y responsables de buscar soluciones que ayuden a «salvar el planeta».
Oportunidades de alianzas: el rol de los actores clave en la protección medioambiental
El cambio climático exige la acción conjunta de organizaciones, empresas y gobiernos para generar un impacto real y sostenible. Las organizaciones con capacidad de influir a gran escala, como Fundación Capital, tienen una oportunidad única para transformar las realidades locales, conectando soluciones innovadoras y sostenibles con las necesidades territoriales.
El impacto a escala puede alcanzarse mediante la implementación de prácticas regenerativas, la inclusión financiera verde, y la promoción de tecnologías digitales que faciliten la adaptación de las comunidades vulnerables.
El rol de las organizaciones es, por tanto, ser catalizadores del cambio, generando espacios de colaboración que permitan identificar y abordar los retos socioambientales de manera integral. Por su parte, las empresas deben adoptar modelos de negocio sostenibles y responsables que vayan más allá de la mitigación y promuevan la regeneración de los ecosistemas. La inversión en tecnología verde, la reducción de la huella de carbono y la creación de alianzas son esenciales.
Finalmente, los gobiernos deben liderar con políticas públicas inclusivas y ambiciosas que faciliten la transición hacia una economía baja en carbono y resiliente al clima. Solo mediante la participación de todos los actores y un enfoque coordinado, se podrá enfrentar con éxito el desafío climático y construir un futuro más sostenible para las próximas generaciones.
Este artículo fue originalmente publicado en LinkedIn el 24 de octubre de 2024.
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