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DEL DESAFÍO A LA OPORTUNIDAD: SOLUCIONES DIGITALES PARA LOGRAR IMPACTO Y ESCALA

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han cambiado la forma en la que entendemos el mundo, y son herramientas potencialmente útiles en el ámbito del desarrollo. Las TIC pueden facilitar el acceso a información, conocimientos y experiencias, dar voz a las personas excluidas y en situación de pobreza y poner en red a todos los actores que luchan contra la pobreza en un mundo cada vez más global e interconectado.

Sin embargo, aunque el interés de la tecnología aplicada al desarrollo ha crecido exponencialmente en los últimos años, pocas experiencias han demostrado enfrentar de manera efectiva las complejidades y múltiples facetas de la pobreza, y menos aún han sido diseñadas para ser realmente usadas por los propios actores que viven en situación de pobreza.

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En Fundación Capital, vemos la tecnología como una pieza clave para el desarrollo de programas y proyectos efectivos, capaces de alcanzar escala y reducir costos. Porque la tecnología posibilita compartir conocimientos, desarrollar capacidades y fortalecer a las comunidades. Hasta ahora, sin embargo, las intervenciones tradicionales de enseñanza presencial han sido las más utilizadas para el desarrollo de capacidades y la educación, pero son difíciles de escalar a bajo costo, pueden resultar poco efectivas y no suelen implicar cambios de comportamiento.

La educación financiera digital va más allá del conocimiento, e incluye la generación de habilidades y posibilita cambios de comportamiento. Además, nuestro trabajo nos ha enseñado que:

  • Genera mayor impacto cuando es transmitida a través de mensajes simples, sencillos y claros.
  • Es más efectiva cuando es transmitida por canales de confianza, y cuando se relaciona con productos o servicios concretos.
  • Es importante conocer el contexto donde se aplica, así como el capital social existente en ese contexto.
  • Es fundamental que exista un alineamiento interinstitucional.
  • Las soluciones digitales tienen que partir de un diseño centrado en el usuario, ya que los conceptos innovadores pueden fallar si no existe un ecosistema adecuado para atender las necesidades de los consumidores.
  • Los productos tienen que responder de forma eficaz a las necesidades de la población de bajo ingresos.

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Nosotros creamos nuestras soluciones digitales junto con los usuarios finales, y las desarrollamos incorporando siempre su punto de vista y sus aportes, para asegurar que responden a sus necesidades. Lejos del modelo de una “talla única” para todos, nuestras soluciones se adaptan a las especificidades de cada grupo participantes, ya sean estos beneficiarios de programas, funcionarios públicos, educadores u otros. Estas herramientas permiten controlar mejor la calidad de los contenidos y su estandarización, monitorear el uso en tiempo real, capturar la información y analizar big data. Para los usuarios, generan una experiencia de aprendizaje más divertida y emocionante, a través de la gamificación y el storytelling, y su interactividad permite un intercambio significativo de experiencias y opiniones en tiempo real.

Además, tenemos en cuenta a la comunidad en su conjunto y la integralidad de la intervención, por eso combinamos el uso de los dispositivos digitales con sistemas de rotación que estimulan la confianza y metodologías de aprendizaje entre pares que favorecen el fortalecimiento del capital social.

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En definitiva, creemos firmemente que las tecnologías digitales pueden promover la inclusión, la eficiencia y la innovación. En África oriental, más del 40 % de los adultos utilizan su teléfono móvil para pagar las cuentas de servicios. En China hay 8 millones de empresarios —un tercio de los cuales son mujeres— que utilizan plataformas de comercio electrónico para vender productos internamente y realizar exportaciones a 120 países. En India se ha proporcionado una identificación digital única a casi 1000 millones de personas en cinco años, se ha incrementado el acceso a los servicios públicos y se ha reducido la corrupción en dichos servicios. Y en los servicios de salud públicos, el uso de simples mensajes de texto ha resultado eficaz para recordar a las personas con VIH que tomen medicamentos que pueden salvarles la vida.

Pero también sabemos que el aprovechamiento de las oportunidades creadas por las nuevas tecnologías por parte de la gente en situación de pobreza no es un proceso automático: el acceso a las TIC y su uso replican la heterogeneidad típica de las sociedades de los países en vías de desarrollo. La brecha digital existe, y viene determinada por características de los usuarios como su ingreso, nivel educativo o situación geográfica, con influencia de las características socioeconómicas (género, edad, etnia, etc.) que presentan.

25141528089_8a48da4025_z-1Aprovechar las oportunidades digitales, por lo tanto, requiere superar la brecha digital existente. Y esto implica tanto mejorar la infraestructura de bajos costos como fortalecer las políticas públicas que tienen en cuenta los obstáculos enfrentados por los pobres. Sólo así podremos asegurar el desarrollo de soluciones digitales realmente efectivas, capaces de lograr impacto y escala.

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